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el mapa de tu mente

El mapa de tu mente

¿Desde dónde decides?

resumen

La mayoría de nuestras decisiones ocurren antes de que nos demos cuenta. Las tomamos desde un mapa, una versión simplificada del mundo hecha de atajos, sesgos e historias que casi nunca revisamos.

Cada día tomamos cientos de decisiones; qué leer, a quién creer, cómo responder a un mensaje. La mayoría ocurren antes de que nos demos cuenta de que las estamos tomando, y no porque no pensemos sino porque así funcionamos, con atajos, patrones e historias que vamos armando sin mucha decisión, y éstas no son el problema, sin ellas no podríamos darle sentido a nuestras vidas. Sin ellos nuestras rutinas de la mañana se complicarían mucho. El problema empieza cuando confundimos el atajo con la realidad. Alfred Korzybski lo dijo con una frase que se puede repetir: el mapa no es el territorio. Pero el mapa es el único lugar desde donde miramos.

Este ensayo es una invitación a mirar el mapa, a entender desde qué lugar interpretamos lo que nos pasa y qué ocurre cuando ese mapa ya no sirve para los diferentes territorios. A separar dos cosas que solemos mezclar; el mapa es nuestro y que el territorio lo construyen otros. ¿Desde dónde decides?

Dos espatifilos sobre fondo rojo

01 · Algo ya está pensando

Piensa en la última vez que te enfadaste en una conversación, ¿cuándo pasó: cuando escuchaste lo que te dijeron o cuando le diste significado? Entre una cosa y otra hay una fracción de segundo que casi nunca vemos, ahí pasa todo.

Buena parte de lo que decidimos llega decidido, antes de que seamos conscientes de qué vamos a pensar, algo en nosotros ya decidió. Nuestra cabeza trabaja con mucho más contexto del que podemos atender a la vez, a base de repetición y contexto nuestra mente automatiza muchas de nuestras acciones.

Ese contexto tiene dirección, pensamos siempre desde algún lugar; una historia personal, una experiencia acumulada, una cultura que absorbimos sin elegirla. Dos personas leen el mismo titular: una lo lee como confirmación de lo que ya sabía y la otra como provocación, el titular es idéntico solo cambia el lugar desde donde lo leemos; conversaciones recientes, el humor de esa mañana o las ideas que llevamos años creyendo.

Con esa historia le damos sentido a las cosas y sobre ella nos construimos, sin embargo muchas veces no sabemos por qué pensamos o hacemos algunas cosas. El primer paso está ahí, en notar que ese proceso está ocurriendo y que no somos solo la suma de nuestras reacciones.

¿Cuándo fue la última vez que hiciste una pausa antes de reaccionar?

Ramas con frutos pequeños

02 · Dos modos de pensar

Daniel Kahneman dedicó décadas a una pregunta, cómo decidimos. Encontró que la mente no trabaja de un solo modo. Por ese trabajo recibió el Nobel de Economía en 2002. A los dos modos los llamó Sistema 1 y Sistema 2.

El modo rápido es automático e intuitivo, opera sin esfuerzo. Es el que conduce mientras pensamos en otra cosa, el que reconoce una cara en décimas de segundo, el que reacciona antes de que podamos intervenir. El modo lento es deliberado. Hace cuentas, compara argumentos, dice; espera, vamos a pensarlo bien. Cuesta esfuerzo y con cansancio o distracción se apaga pronto.

No son dos piezas del cerebro, son dos maneras de funcionar y las dos hacen falta. La dificultad está en no saber cuál estamos usando, creemos que razonamos cuando estamos reaccionando.

Por ejemplo nuestro entorno digital está diseñado para mantener encendida esa reacción rápida el mayor tiempo posible. Cada notificación, cada scroll, cada titular escrito para provocar apunta ahí. Es un negocio donde ganan más cuanto menos nos detengamos. Un estudio de la Comisión Europea midió el efecto de los diseños pensados para empujar una decisión: ante ellos el consumidor medio elige contra sus propias preferencias el 47 % de las veces.

47 %de las veces el consumidor medio elige contra sus propias preferencias

Saber esto no nos hace inmunes y tampoco se trata de desconfiar de nuestra intuición, se trata de saber cuándo escucharla y cuándo revisarla.

¿Estás pensando o estás reaccionando?

Espatifilo bajo un foco de luz

03 · Atajos mentales y sus trampas

La mente no tiene tiempo de analizarlo todo, para funcionar usa reglas y patrones que aciertan la mayoría de las veces y ahorran esfuerzo, a éstas se les llaman .

Aquí tres atajos que solemos aplicar:

  1. La disponibilidad

    Juzgamos lo probable por lo fácil que nos vienen ejemplos a la cabeza. Si en una semana vemos varias noticias sobre un mismo tema pensamos que ahora pasa mucho más que antes, sin tener ninguna comparativa.

  2. La representatividad

    Clasificamos por parecido.

  3. El anclaje

    El primer número que oímos fija los que vienen después. Quien dice la primera cifra en una negociación de sueldo marca el rango de toda la conversación aunque esa cifra saliera de la nada.

Una heurística no es un defecto pero a veces puede jugar en nuestra contra si las aplicamos en contextos donde no van.

Cuando fallamos muchas veces en la misma dirección hablamos de sesgo, cuando aplicamos contextos, deducciones, marcos o ideas a decisiones en donde te afectan tener una lectura más objetiva de la situación.

  • Él llega tarde porque es impuntual y yo llego tarde porque había tráfico; juzgamos a los demás por su carácter y a nosotros por las circunstancias, ése es error de atribución.

  • Seguimos con un proyecto, una serie o una relación porque ya invertimos mucho y no porque nos siga valiendo, el coste hundido.

  • Alguien nos cae bien y todo lo que dice nos parece sensato, efecto halo.

Normalmente los vemos mucho mejor en los demás que en nosotros y eso también tiene nombre, punto ciego.

¿Qué sesgo reconoces más fácilmente en los demás que en ti?

Frutos sobre fondo rojo y azul

04 · Los mapas invisibles

El cerebro no recibe el mundo tal cual, lo predice. A cada momento adelanta lo que espera encontrar y corrige con lo que llega. Percibir se parece menos a abrir una ventana y más a consultar un mapa y ajustarlo sobre la marcha.

Un mapa es la versión simplificada del mundo con la que decidimos sin tener que mirarlo todo.

Piensa en el mapa del metro; deforma las distancias, endereza las curvas y borra las calles, y por eso nos lleva de una estación a otra de un vistazo. El mapa no es el problema, el problema como con los atajos estos están cuando los usamos en el lugar equivocado.

Es difícil reconocerlos porque estos mapas están hechos a base de nuestras experiencias y los vamos reforzando, por lo que los acabamos confundiendo con realidad, no parecen interpretaciones, parecen hechos.

Cuatro preguntas ayudan a notar cuándo el mapa está filtrando lo que vemos.

Confirmación.¿Busco confirmar lo que ya creo o dejo sitio a la sorpresa?
Autoridad.¿Valoro esta idea por lo que dice o por quién la dice?
Inmediatez.¿Le doy más peso a lo urgente que a lo importante?
Consistencia.¿Mantengo esta postura porque la razoné o porque ya la dije en voz alta?

Hay una parte que los libros de divulgación suelen saltarse. Cambiar de mapa no es solo un ejercicio intelectual, tiene algo de duelo. Los mapas están entretejidos con quienes somos, decir que este mapa ya no me sirve es también decir parte de quien creía ser ya no vale y eso cuesta. Cambiar de mapa no es perder el norte, es reconocer que el territorio es más grande de lo que creíamos.

¿Qué creencia confundes con la realidad?

Claveles rojos

05 · Pensar como forma de cuidado

Conviene decir que conocer los sesgos no los elimina, entonces ¿para qué sirve? Para saber dónde puede que usemos contextos y patrones donde no nos convienen. Quien conoce su punto ciego pide otra mirada antes de decidir algo importante, pensamos mejor con otros.

Por eso conviene separar lo que podemos cambiar de lo que no. Podemos revisar el mapa, poner distancia entre el impulso y la respuesta y pensar con alguien más las decisiones que importan. No podemos rediseñar por nuestra cuenta la pantalla que nos acelera.

Cómo pensamos afecta a cómo hablamos y cómo hablamos afecta a cómo tratamos a quienes tenemos cerca. Una mente que reconoce su mapa escucha mejor, cambia de opinión sin vivirlo como una derrota y sostiene una conversación difícil sin ponerse a la defensiva. Eso es cuidado, propio y para los demás.

¿Cuándo fue la última vez que cambiaste de opinión sobre algo importante?

Queremos mapas que sepamos que son mapas: revisables, compartidos y a la medida del territorio que pisamos. Conocer cómo pensamos no nos hace invulnerables al error. Nos hace más conscientes de cuándo estamos en él y a veces eso basta para cambiar algo.

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Preguntas frecuentes

Son fallos de juicio que se repiten siempre en la misma dirección. No son errores al azar: aparecen cuando una regla rápida de la mente se usa en un contexto donde no va.

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fotos · Rodrig Moss / Unsplash